Rehabilitación energética de edificios



Reformar la casa para hacerla más eficiente energéticamente conlleva dos ventajas importantes, una ventaja medioambiental donde contribuimos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y una ventaja económica porque conseguimos un ahorro de hasta el 60% en las facturas de energía.


Mejoras que podemos hacer para mejorar un inmueble


1. Instalar aislamiento térmico en paredes, techos y tejados

Lo más importante para una casa eficiente es un buen aislamiento térmico, gracias al cual se pueden conseguir ahorros de hasta un 60%. Este tipo de actuación se puede realizar en la fachada del edificio o a nivel individual gracias a un sistema de aislamiento térmico interior. Si es posible, es recomendable optar por la primera opción, ya que hay mayores posibilidades de eliminar todos los puentes térmicos y evitar la aparición de condensaciones en el interior. Además de la importancia de retirar y sustituir los tejados de la vivienda por panel sandwich para obtener mejor eficiencia energética.


2. Mejorar la estanqueidad del edificio

Esto implica identificar y neutralizar las fugas de aire y sellar los espacios entre puertas, ventanas y paredes. Estas medidas pueden ahorrar hasta un 50% del consumo de aire acondicionado de la vivienda o edificio.


3. Integrar doble acristalamiento

Las ventanas son los elementos más importantes a la hora de asegurar la envolvente del edificio. Por ello, es muy importante que aíslen correctamente y tengan una buena transferencia de calor. En estos casos, por tanto, es preferible optar por aquellos con rotura de puente térmico y doble acristalamiento con una separación de aire de al menos 10 mm entre ellos. Asimismo, es mejor que tengan ala giratoria o basculante, ya que las correderas no son tan herméticas.


4. Mejorar las condiciones de ventilación de la casa.

La ventilación es importante para evitar hermeticidades, problemas de temperatura en el interior del edificio, corrientes de aire, humedad y pérdidas de energía no deseadas. Por tanto, además de la ventilación natural, también se debe considerar la posibilidad de instalar sistemas de ventilación mecánica controlada. Por lo tanto, es posible mantener una buena calidad del aire en condiciones de presión y temperatura ambiente desfavorables.


5. Comprueba la luz del sol

En el caso de viviendas particulares, es interesante intentar repensar las soluciones de protección solar para adaptarlas a cada estación, permitiendo la radiación solar en invierno y bloqueando la radiación entrante en verano.


6. Cuente con aire acondicionado, calefacción y agua caliente eficientes

El aire acondicionado representa del 40 al 50% del consumo de energía de una casa. Por este motivo, es recomendable optar por soluciones más eficientes. Hay varias opciones: calderas de condensación, bombas de calor, radiadores de baja temperatura, suelo radiante, climatización inverter, termostatos inteligentes, válvulas termostáticas en radiadores.


7. Uso de energías renovables

Junto a las medidas adoptadas hasta el momento, es importante estudiar la posibilidad de utilizar fuentes de energía renovables, que cubren gran parte de la demanda. Los sistemas fotovoltaicos, térmicos o eólicos y los sistemas de almacenamiento de energía son los más comunes. Se pueden instalar paneles solares en el tejado del edificio.

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